nombre

¿Por qué una alimentación saludable es importante en el desempeño académico?

¿Por qué una alimentación saludable es importante en el desempeño académico?

Nutrición

Al relacionar la alimentación con el desempeño académico, es fundamental mencionar que el aprendizaje es una de las funciones más complejas que realiza el cerebro humano.

Esta actividad involucra el estar en estado de alerta, tener niveles altos de concentración, captar y procesar la información suministrada, analizarla, almacenarla y posteriormente poder evocar dicha información para poder recordarla más adelante cuando requiera ser nuevamente utilizada.

Para poder realizar estas funciones, el cerebro elabora sustancias llamadas neurotransmisores, encargados de realizar interconexiones neuronales y transmisión de mensajes de una célula a otra, entre sus múltiples funciones se encuentra la estructuración y manejo de las neuronas y la regulación de actividades relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la imaginación, entre otras.

¿Cuáles son los neurotransmisores que se relacionan con el desempeño académico?

Acetilcolina:

Es la responsable de ayudar al cerebro a retener nueva información, está particularmente relacionada con los circuitos de memoria, la capacidad de aprendizaje mediante la percepción, la atención y el nivel de conciencia, también es importante al momento de formar recuerdos y configurar la memoria a corto y largo plazo.

Serotonina:

Contribuye al restablecimiento de la memoria, el estado de ánimo y el apetito, también se utiliza para producir la hormona melatonina responsable de regular el reloj biológico, los ciclos de sueño, el hambre y la saciedad.

Dopamina:

Es un neurotransmisor también conocido como la “hormona de la felicidad”, se relaciona con un mayor nivel cognitivo, mejora la forma y la velocidad de adquisición de conocimientos y desarrollo de aprendizajes.

¿Qué alimentos favorecen el metabolismo de los neurotransmisores?

Los neurotransmisores requieren de materia prima para su correcto funcionamiento, dicha materia prima se la proporciona una adecuada alimentación, que incluya proteínas de alto valor biológico, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, entre otros nutrientes que contribuyen a metabolizar apropiadamente dichas sustancias.

Para que la acetilcolina se mantenga funcionando apropiadamente requerimos de unos niveles adecuados de glucosa en sangre, la cual se mantiene con una dieta alta en proteínas (provenientes de lácteos y derivados, pollo, pescado, nueces y otros frutos secos, cereales integrales), grasas saludables (como los de oliva, aguacate, maní, almendras), vitaminas del complejo B (halladas en las papas, leguminosas, maíz, huevos).

El triptófano – que es un aminoácido esencial que se encuentra en alimentos como el brócoli, la zanahoria, los berros, la coliflor, la espinaca o la remolacha – contribuye de manera fundamental en la síntesis y el buen funcionamiento en general de la serotonina.

Finalmente, la tirosina y la fenilalanina, son otros dos aminoácidos esenciales, indispensables para la segregación de dopamina. Alimentos como las sandías, almendras, zanahorias, mantequilla de maní, manzanas, espárragos, espinacas, aguacate entre otros, son excelentes fuentes de tirosina, así como las carnes rojas, el pescado, los huevos, los lácteos, espárragos, garbanzos, lentejas, lo son de fenilalanina.

Conclusión

Un menú saludable con varias comidas a lo largo del día, con horarios de alimentación regulares, preparaciones frescas y a las temperaturas adecuadas, con bajos contenidos de azúcares simples y procesados, evitando el exceso de sal en la dieta y minimizando la ingesta de grasas saturadas, ayudará a potencializar el funcionamiento de los neurotransmisores.

El mantenimiento de niveles apropiados de glucosa en sangre, un óptimo balance hormonal y el buen funcionamiento de los neurotransmisores mejorará los niveles de atención, posibilitará la socialización y la apertura ante la gran carga académica diaria, además ayudará a los niños a regular y mantener un estado de ánimo más equilibrado y a controlar los niveles de estrés.

Referencias:

Gómez, M. Psicobiología, (2012).
Hall, J.E. & Guyton, A.C. Textbook of medical physiology. (2006).

Hammond, D. Cellular and molecular neurobiology. (2009).

Deja un comentario